Lance Armstrong

Fuente: laprensa.nh

 

“La UCI le quitará los siete Tours de Francia. No hay lugar para él en el ciclismo”, así se expresó el lunes Pat McQuaid, presidente de la Unión Ciclista Internacional. El reciente informe de la USADA que demuestra la culpabilidad de Lance Armstrong, acusado de participar en un sistema organizado de dopaje, fue aceptado el lunes por la UCI, que desposeyó de al de Austin de sus siete títulos consecutivos de la ronda gala. Tras este anuncio, no han faltado declaraciones en una y otra dirección de profesionales del mundo del ciclismo.

Una de las más destacadas es la de Oscar Pereiro, que declaró en Twitter: “La sanción de la UCI es coherente por una parte, pero triste por otra porque se demuestra que su sistema no funciona. Me está dando mucha tristeza el deporte que me lo ha dado todo. Ojalá sea un punto y aparte, pero con la dimisión de toda la UCI”. El gallego es una voz autorizada en este asunto, pues él mismo ganó un Tour póstumo, el de 2006, tras ser acusado de dopaje el ganador, Floyd Landis.

Asimismo, ayer el español Alejandro Valverde también dejó ayer su opinión en una entrevista para Marca.com donde defendía así al estadounidense: “Los Tour los ha ganado con sus piernas, con su cuerpo, que nadie crea que no los ha sufrido. Para mí son suyos. No entiendo que se mire para atrás”. Y cargaba contra los compañeros de equipo que han decidido desvelar las prácticas de Armstrong: “¿Por qué no salieron cuando estaban compitiendo? ¿Salen ahora a hablar que están retirados? ¿Por qué? ¿Para joder a los demás? No comparto lo que está pasando”. Para situar el contexto de estas afirmaciones cabe recordar que Valverde fue sancionado dos años por su implicación en la Operación Puerto contra el dopaje.

De esta manera, surgen muchas incógnitas sobre el futuro de un deporte que parece tocar fondo por momentos. Los repetidos casos de dopaje no hacen sino minar su credibilidad y alejar a público y sponsors. ¿Quién son los verdaderos campeones?, ¿Son realmente un ejemplo de deportistas?, ¿El ganador de Tour, Vuelta o Giro será desposeído en unos meses de su título? ¿Quién se sube al podio, un campeón o un farsante?

El caso Armstrong puede ser la última estocada a un deporte moribundo. Y la decisión de la UCI de retirar sus títulos, aunque coherente, no hace sino ahondar en el caos. Pero, ¿porqué no se dejan vacantes otros Tours cuyos ganadores también dieron positivo por dopaje como en 2006 y 2010? Tras superar un cáncer y conseguir siete títulos consecutivos, Armstrong logró como símbolo lo que no logró como hombre. No se aupó a la cima de una montaña, sino de un deporte entero. La grandeza que alcanzó ha hecho más grande su caída. No salvó al ciclismo, pero sí puede haberlo hundido. Ahora, deja a su deporte huérfano de un referente y temeroso de volver a confiar en uno.

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